viernes, 15 de diciembre de 2017

Una nueva técnica edita el genoma sin tocar los genes

Un sistema basado en CRISPR pero que no altera los genes ataca en ratones la diabetes, la distrofia muscular y la enfermedad renal

La técnica CRISPR consiste en 'copiapegar' fragmentos del ADN para eliminar enfermedades de origen genético. HERO IMAGES GETTY IMAGES/ EPV
La investigación básica en edición genómica avanza con paso firme hacia su aplicación clínica. En un espectacular avance, los científicos han creado un nuevo sistema de edición genómica, basado en el rabioso CRISPR, que paradójicamente no corrige los genes en sí mismos, sino otras cosas que se les pegan encima para regularlos (control epigenético). Este enfoque elimina los principales problemas asociados a CRISPR, y ya ha logrado aliviar en ratones la diabetes, la distrofia muscular y una enfermedad renal. Los ensayos clínicos, sin embargo, tienen que esperar aún.
“Lidiamos aquí con uno de los mayores problemas a la hora de llevar CRISPR a la práctica clínica”, explica el jefe del trabajo, Juan Carlos Izpisúa, del Instituto Salk de California. “El problema es que CRISPR corta el ADN y, por tanto, puede producir efectos indeseados; en esta investigación utilizamos una versión inerte de la técnica, que no corta el ADN, y la combinamos con proteínas distintas que pueden regular epigenéticamente los genes”.
El científico del Salk publica el estudio en Cell, la revista de referencia en biología molecular, junto a la Universidad de California en San Diego, y con sus colaboradores españoles habituales: la Universidad Católica de Murcia en Guadalupe, la Fundación Pedro Guillén y el nefrólogo Josep María Campistol, del Hospital Clinic de Barcelona.s

El gran poder del sistema CRISPR se funda en su capacidad para encontrar cualquier aguja en el pajar del genoma, que en el caso humano tiene 3.000 millones de letras
El término epigenética sigue siendo un neologismo disuasorio para el lector general, pero conviene irse acostumbrando a él, porque designa un concepto de importancia creciente en biomedicina. Los genes son ristras de letras (bases, en la jerga) como gatacca… Una mutación consiste en cambiar ese texto (como gatacca → gacacca). El control epigenético, sin embargo, no modifica la secuencia de ADN, sino que la regula mediante otras cosas que se le pegan encima (de ahí el término epigenética, literalmente “encima de los genes”). Esas cosas son unas proteínas llamadas histonas y algunos de los radicales más simples de la química orgánica, como el metilo (–CH3).
El gran poder del sistema CRISPR se funda en su capacidad para encontrar cualquier aguja (gatacca) en el pajar del genoma, que en el caso humano tiene 3.000 millones de letras. La clave está en la complementariedad de las letras (a siempre con t, c siempre con g), que convierte las secuencias complementarias en las dos mitades de un velcro. Este sistema se ha usado hasta ahora en combinación con una enzima que corta el ADN (Cas9), y así permite sustituir el texto erróneo por otro corregido. Izpisúa y sus colegas han eliminado de Cas9 la actividad de cortar el ADN, y la han sustituido por otros fragmentos enzimáticos que atraen a los mecanismos epigenéticos: así activan o inactivan los genes sin necesidad de alterar su texto.
“Usamos como primera prueba de concepto la utilidad que podría tener para aliviar un síndrome agudo del riñón, la distrofia muscular y el tratamiento de la diabetes”, explica Izpisúa. “Tenemos en marcha varios estudios para otras enfermedades de este abordaje, y quizás la más relevante será contra el envejecimiento”. El envejecimiento no es una enfermedad, pero sí la madre de todas ellas. Esta es la primera vez que se demuestra la aplicación de esta tecnología en un animal vivo. Un gran salto adelante.
Los científicos han utilizado ratones modelo, que están alterados genéticamente para convertirse en prototipos de las enfermedades humanas. Uno de ellos padece diabetes de tipo I, el tipo autoinmune de esta enfermedad, es decir, debido a que los anticuerpos del paciente atacan a sus propias células pancreáticas. Los otros dos son modelos de distrofia muscular humana (otra dolencia hereditaria) y de daño renal, que se puede deber a una variedad de factores.
En los tres casos, han usado su sistema de edición epigenética para estimular la actividad de algún gen natural que, por estudios anteriores, se sabe que puede revertir los síntomas de cada enfermedad. En el caso del daño renal, la intervención epigenética mejoró la función de los riñones del ratón modelo. Con la diabetes de tipo I, generó nuevas células pancreáticas productoras de insulina, y en consecuencia redujo los niveles de azúcar en sangre. Y con la distrofia muscular, mejoró la motricidad de los ratones afectados.

1º BACHILLERATO. REINO HONGOS


1º BACHILLERATO. MICROSCOPIO ÓPTICO


miércoles, 13 de diciembre de 2017

1º BACHILLERATO. REINO PROTOCTISTA


2º BACHILLERATO. CÉLULA EUCARIOTA


1º BACHILLERATO. REINO MONERAS


2ºBACHILLERATO. CÉLULA PROCARIOTA


Los humanos están rompiendo el corazón a los unicornios del mar

Los narvales escapan con un intenso ejercicio físico pero reduciendo el ritmo cardíaco al mínimo

Los narvales macho desarrollan un apéndice que les ha valido el sobrenombre de unicornios del mar.Ampliar foto
Los narvales macho desarrollan un apéndice que les ha valido el sobrenombre de unicornios del mar.NOAA
El miedo provoca en los animales, incluidos los humanos, dos reacciones básicas. Una es la parálisis y que sea lo que dios quiera. La otra es prepararse para enfrentar o huir de la amenaza. La primera se traduce en quietud muscular, reducción de la actividad metabólica y el corazón casi parado. La segunda activa todo el cuerpo, rebosante de adrenalina. Un estudio demuestra ahora que, cuando escapan de los humanos, los narvales (Monodon monoceros) someten a su cuerpo a un intenso ejercicio físico al tiempo que reducen su ritmo cardíaco. Los biólogos creen que tal estrés puede comprometer el estado de los llamados unicornios del mar.
"Los narvales reaccionan ante las ballenas asesinas [su principal depredador] escapando lentamente de la zona. Pueden sumergirse más profundo y por más tiempo que las orcas o moverse bajo el hielo o hacia aguas menos profundas donde no les siguen", explica la bióloga marina de la Universidad de California, Santa Cruz (EE UU) y principal autora del estudio, Terrie Williams.
Tras el cachalote o los zifios, el narval es el mamífero marino que más profundo puede sumergirse, llegando hasta los 1.500 metros. Pero lo hace a su ritmo. Millones de años de evolución han moldeado sus músculos locomotores para hacerlos de contracción lenta. En paralelo, el ritmo cardíaco, que en superficie suele rondar los 60 latidos por minuto, baja hasta los 20 en las profundidades. Todo el metabolismo de este cetáceo de las regiones árticas se ralentiza con un objetivo: ahorrar todo el oxígeno que se pueda. "Esto los hace increíblemente resistentes, pero nada rápidos", cuenta la bióloga estadounidense

En su huida, el corazón de los narvales late hasta a tres latidos por minuto, una reducción del 94% del ritmo cardíaco
Williams, junto a un grupo de colegas, ha comprobado que los narvales cuando se topan con los humanos hacen algo extraño y peligroso. "Ante ellos, sus barcos y especialmente su ruido que, para los narvales, son comparativamente nuevas amenazas, muestran un tipo de respuesta paradójica en la que se produce una inusual combinación de reacciones de miedo, inmersión y ejercicio superpuestas unas sobre otras", explica.
En los veranos de 2014 y 2015, durante la temporada de pesca de los inuits de la costa este de Groenlandia, un grupo de investigadores estadounidenses y daneses pudieron tomar la tensión y otras mediciones a una decena de narvales atrapados en las redes de los indígenas. Antes de soltarlos, a cinco de ellos les colocaron un aparato adherido a su lomo con un electrocardiógrafo, un acelerómetro y un medidor de profundidad, además de localización por GPS.
Los resultados, publicados hoy en la revista Science, muestran que los unicornios del mar están hechos un lío. Nada más liberarlos y aún desorientados, los narvales escaparon todo lo rápido que pudieron hasta el fondo del mar, batiendo su cola más de 40 veces por minuto, cuando en condiciones normales no superan las 20 batidas. Lo peor es que realizan todo ese esfuerzo físico con el corazón casi parado, bajando a tres o cuatro sus latidos por minuto, una reducción del 94% del ritmo cardíaco. Algunos estuvieron así más de 10 minutos y no recuperaron su ritmo normal hasta pasadas una hora y media del susto.
Los investigadores tomaron diversas medidas de los narvales antes de liberarlos.ampliar foto
Los investigadores tomaron diversas medidas de los narvales antes de liberarlos. 
Esta bradicardia tan extrema se ha observado en muchas especies cuando se quedan paralizadas ante un depredador. En ocasiones, tanta inmovilidad les da una opción de escapar. Lo que llama la atención de los narvales es que la combinan con la otra gran respuesta, la de huir dedicándole mucho empeño físico a ello.
"Es algo preocupante, ya que se trata de una situación fisiológica insostenible", recuerda Williams. "Afecta a la cantidad de oxígeno disponible para órganos claves como el cerebro y el transporte del calor necesario para evitar la hipertermia. La circulación de la sangre es vital para ambas funciones", añade.
El deshielo ártico está multiplicando la presencia humana en los mares del narval. Con sus rápidos y ruidosos barcos, los enormes cargueros, con el ruido sísmico provocado por las prospecciones, los encuentros con los humanos son cada vez más comprometidos. Lo explica Williams: "No se trata de una fuente de amenaza puntual, como una orca de caza. Es difícil escapar de la perturbación de un ruido subacuático".

viernes, 1 de diciembre de 2017

Cómo vivir y envejecer bien con VIH

Los últimos estudios indican que los pacientes de sida pueden seguir varias pautas para envejecer mejorOtros

Recreación artística del VIH en el torrente sanguíneo.Ampliar foto
Recreación artística del VIH en el torrente sanguíneo. PIXABAY
Hace una generación, una lista de consejos para envejecer bien teniendo sida habría sido una broma cruel. Tampoco habría servido de nada. La esperanza de vida cuando se conoció el virus, en 1984, a menudo era de meses desde que se emitía el diagnóstico.
Hoy, sin embargo, cuando lleva 30 años conmemorándose el Día Mundial del sida, muchas personas con VIH viven tanto como la población general. Pero aunque las personas con VIH viven más tiempo, también experimentan dificultades específicas para envejecer bien. Los nuevos estudios indican que hay de hecho varias estrategias sencillas pero vitales que pueden ayudar a aumentar su probabilidad de conseguirlo.
Como enfermera y científica, estudio estrategias de autogestión eficaz y he visto la diferencia que suponen en el envejecimiento de adultos con VIH.

¿No estamos a punto de curar al enfermedad?

En primer lugar, un recordatorio sobre el alcance del VIH. Se calcula que hay 36,7 millones de personas afectadas por el virus. A pesar de que el virus no se identificó hasta 1984, más de 35 millones de personas han muerto de vih o sida, lo que la convierte en una de las pandemias más destructivas de la historia.
A pesar de que el virus no se identificó hasta 1984, más de 35 millones de personas han muerto de vih o sida, lo que la convierte en una de las pandemias más destructivas de la historia
Gracias a la gran eficacia de los medicamentos contra la enfermedad, en Estados Unidos murieron en 2014 menos de 7.000 personas por causas relacionadas con el VIH. Eso significa que las personas que viven con VIH están envejeciendo. En Estados Unidos, el 45% de los infectados de VIH tiene hoy 50 años o más. En todo el mundo, aproximadamente el 10% tiene 50 años o más, y es de esperar que la cifra aumente, siempre que se siga disponiendo de medicamentos.
De hecho, en los últimos años, hemos logrado avances extraordinarios en la cura del VIH. Basándonos en lo que aprendimos gracias a Timothy Ray Brown, que se sepa, la única persona que se ha curado del VIH, los científicos han descubierto tratamientos en fases de estudio muy preliminares que reducen drásticamente el reservorio de VIH (células del cuerpo del paciente en las que se acumula el VIH) y que paran toda actividad viral en las células infectadas, y han determinado la última estructura de proteína del VIH que se desconocía, lo que nos ayudará a atacar mejor al virus.
Asimismo, la campaña “Indetectable = Intransmisible” ha ayudado a concienciar a la ciudadanía sobre algo fundamental: que los infectados de VIH que tienen el virus suprimido mediante medicación no pueden transmitirlo sexualmente.
Sin embargo, a pesar de este progreso alcanzado con gran esfuerzo, muchos científicos creen que todavía faltan décadas para conseguir una verdadera cura del VIH. Mientras continúa este importante trabajo, más de 36 millones de infectados de VIH seguirán envejeciendo y buscando estrategias accesibles que les permitan alargar la vida hasta su potencial máximo

Por qué es difícil envejecer con sida

Envejecer no es fácil para nadie. Nuestro cuerpo no es tan rápido como antes, el tiempo de recuperación es mayor y tenemos más dolores que cuando éramos jóvenes.
Muchos científicos creen que todavía faltan décadas para conseguir una verdadera cura del VIH
¿Entonces, les resulta verdaderamente más difícil a las personas con VIH envejecer bien? La investigación lo confirma. En concreto, estas personas experimentan:
Los avances en este campo pueden conducir a nuevas estrategias de tratamiento que no solo ayuden a envejecer bien a los adultos seropositivos de VIH, sino también a otros pacientes con afecciones crónicas complejas

En el presente: vive bien

No hay una fórmula mágica para envejecer bien, con independencia de la salud de cada uno. Todos necesitan tomar la medicación prescrita, dormir bien por la noche, controlar el estrés y acudir a los controles médicos con regularidad. Sin embargo, hay nuevos datos que indican que tres prometedoras estrategias no farmacológicas pueden ayudar a los adultos con VIH.
Pero estas estrategias pueden ser difíciles de seguir, en especial para una población por lo general marginada que por primera vez afronta el envejecimiento. Varios investigadores, incluido mi equipo, estamos estudiando nuevas formas de ayudar a esta población a envejecer mejor.
The Conversation
A lo largo de los últimos tres años, mi equipo de investigación llevó a cabo un ensayo clínico con 109 adultos seropositivos de VIH para ver si una intervención de grupo fomentaba el ejercicio físico y la alimentación saludable. En noviembre, en las Sesiones Científicas de la Asociación Americana del Corazón, comunicamos que nuestra intervención conductual había reducido la ingesta de carbohidratos, específicamente el consumo de bebidas azucaradas. Sin embargo, no conseguimos aumentar la actividad física de adultos mayores con VIH. Recientemente, otros grupos han publicado que sus intervenciones tampoco aumentaron la actividad física, y señalan que se necesita un método personalizado de iniciación y mantenimiento del ejercicio físico en esta población.
Los avances en este campo pueden conducir a nuevas estrategias de tratamiento que no solo ayuden a envejecer bien a los adultos seropositivos de VIH, sino también a otros pacientes con afecciones crónicas complejas.
De modo que, aunque nos centremos en curar el VIH, debemos también reconocer que, seguramente, tardaremos varias décadas en encontrar la cura. Mientras tanto, millones de personas con VIH deben intentar envejecer bien. Nuestros hermanos y hermanas seropositivos de VIH han mostrado una increíble resistencia a lo largo de los últimos 36 años. Juntos, encontraremos sin duda estrategias innovadoras y personalizadas para superar estas dificultades.