jueves, 19 de junio de 2014

NRIC SALAS | BIÓLOGO MARINO

“Queremos proteger las últimas zonas salvajes del mar”

El explorador catalán trabaja desde 2005 en el que será el mayor santuario marítimo del planeta


Enric Salas, biólogo marino catalán, en diciembre pasado. / NATIONAL GEOGRAPHIC

4

El biólogo marino Enric Salas (Girona, 1968) está explorando, desde 2005, la que posiblemente será la mayor zona marítima protegida del mundo, si se llega a cumplir una promesa del presidente estadounidense Barack Obama. El mandatario anunció el martes pasado que el área denominada Monumento Nacional Marino de las Islas Remotas del Pacífico se expandirá a siete islas y atolones controlados por EE UU. Salas dirige el proyecto Pristin Seas, de National Geograpihc, que hace dos meses presentó a la Casa Blanca la idea de crear este santuario marino en el océano Pacífico, según cuenta Salas por teléfono desde Washington.
Pregunta. ¿Por qué es tan importante esta zona del Pacífico?
Respuesta. Es una las zonas mejor conservadas del océano. Es un ecosistema que incluye las áreas de alimentación, migración y reproducción para especies como ballenas, delfines, tortugas y millones de pájaros que anidan en esas islas.
P. ¿Cuál es la superficie total a proteger?
R. El área actual es 225.300 kilómetros cuadrado, a la que se sumarían 1.800.000 kilómetros cuadros. Con dos millones de kilómetros cuadrados en total, será el área protegida más grande del planeta.
P. El año pasado comentó a EL PAÍS que estaba trabajando en la creación de la reserva marina más grande del mundo. ¿Se refería a esta?
R. Esta es una de ellas. En el proyecto Pristin Seas que dirijo en National Geograpihc, el objetivo es que se protejan los últimos lugares salvajes del mar.
P. ¿Quiénes y de qué forma están explotando esta zona?
R. En la zona que no está protegida hay pesca de atún, pez espada y otras especies. La flota pesquera de EE UU coge más del 95% de sus capturas en otras zonas. Proteger está área no va a tener ningún impacto significativo en la industria pesquera del país. Los atunes migran cientos y miles de millas y la zona donde más se pesca es al oeste de este Monumento Nacional Marino. Los pocos atunes que se capturaban ahí, los van a pescar a otro lado, no supone ningún problema para la flota pesquera.


El biólogo Enric Salas bucea junto a una tortuga marina. / NATIONAL GEOGRAPHIC
P. Entonces, ¿con esta protección no se van a tocar intereses económicos?
R. No hay reservas de hidrocarburos, que se sepa, y la pesca es económicamente marginal.
P. ¿Qué tipo de protección tendrá esta área?
R. Protección total: no se puede extraer ningún recurso de la zona, ni vivo ni mineral. Los Monumentos Nacionales son intocables. Se puede transitar, navegar, realizar investigación científica y, en algunos casos, turismo con los permisos adecuados,aunque es una zona tan remota que hay poco turismo.
P. ¿Cómo se vigila una zona tan amplia para garantizar la protección?
R. Se hará con tecnologías vía satelital, que ya se usan para seguir la trayectoria de barcos pesqueros registrados legalmente. Por la trayectoria del buque sabemos si está en tránsito o pescando. Además, habrá satélites con radares específicos para esta zona. Si se detecta un barco ilegal, cuando llegue a un puerto se le atrapa. Con las tecnologías existente se puede vigilar esta área con pocos recursos económicos.


Enric Salas durante su trabajo como biólogo marino. / NATIONAL GEOGRAPHIC
P. ¿Por qué EE UU protege esa zona, y no enfoca la atención hacia áreas tales como Alaska y el Golfo de México?
R. Hay organizaciones conservacionistas en EE UU que intentan convencer a la Administración estadounidense para que se reduzca o prohíba la extracción petrolera en zonas muy críticas del Ártico. Esta del Pacífico era la zona, quizás, donde la protección era menos complicada políticamente. El Ártico es mucho más complicado.
P. ¿De qué más zonas se ocupa?
R. Estamos trabajando con el Reino Unido para que proteja las aguas alrededor de las islas de Pitcairn. Son cuatro: tres deshabitadas y una con solo 56 personas. Se crearía una reserva enorme, de 830.000 kilómetros cuadrados. Esperamos que el Gobierno británico tome una decisión este año.

martes, 17 de junio de 2014

España, ante la oportunidad de convertir la ciencia en riqueza

    En la primavera de 1855, el científico inglés Michael Faraday exponía en una conferencia sus experimentos sobre la electricidad y el magnetismo. Entre el público se encontraba el ministro de Hacienda, William Gladstone, que después se convirtió en primer ministro del Reino Unido. Durante la presentación, Gladstone cuestionó al investigador: “Todo esto es bonito, ¿pero alguna vez encontraremos una aplicación práctica?”. Faraday sin dudarlo respondió: “No hay que preocuparse, algún día el Gobierno cobrará impuestos sobre esto”.

    Con esta anécdota, el periodista científico Antonio Calvo soltó un órdago sobre la relación que tienen la ciencia y la economía. “Qué razón tenía Faraday, hoy la electricidad no solo viene bien por los impuestos, sino porque en estos momentos no podíamos dar un solo paso sin ella”, arguyó durante la conferencia “La oportunidad de convertir la ciencia en riqueza”, organizada por la Fundación Botín y EL PAÍS el pasado jueves.


    EL PAÍS
    Que un país genere dinero a través de la investigación científica es una tarea ardua, destacó Guillermo Dorronsoro, decano de la Deusto Business School. Y para lograrlo se deben de involucrar todos los actores: políticos, investigadores, empresarios, toda la sociedad, comentó el director del Instituto de Biomedicina de Sevilla, José López Barneo durante su intervención. El objetivo en común debería de ser el progreso de un país, explicó Ricardo Martí Fluxá, presidente de la empresa de ingeniería aeronáutica española, Industria Turbo Propulsores.
    Para muestra, Dorronsoro, puso un botón: en Alemania, donde la inversión en I+D+i llega casi al 3% del producto interior bruto (PIB), la tasa de paro es del 5,2%, mientras que en España, en donde el gasto en investigación es de 1,3% del PIB, la tasa de desempleo alcanza el 25%. “No hemos apostado por aquello por lo que debemos apostar”, subrayó.
     Ante este señalamiento, Cristina Garmendia Mendizábal, ahora presidenta de Genetrix —firma de soluciones biotecnológicas— y exministra de Ciencia e Innovación entre 2008 y 2011, puso el acento en los logros que ha tenido España. “Hace 15 años emprender en este país era una cuestión de heroicidad. Ahora tenemos calidad en la ciencia”, remachó.

    En España, el gasto en investigación llega solo al 1,3% del PIB. En Alemania, la inversión en I+D+i representa casi el 3% de su economía

    El gasto destinado a I+D+i, sin embargo, ha venido a la baja en el último lustro, después de mantener un ritmo estable de crecimiento entre 2005 y 2009, cuando el presupuesto del Estado para las actividades de investigación casi se duplicó: pasó de 5.018 millones de euros a 9.662 millones. La tendencia cambió bruscamente a partir del 2010, y coincidió con el peor momento de la crisis económica, que venía adentrándose también en el resto de las naciones europeas. A partir de este punto, y hasta el año 2013, se observa que año tras año sigue cayendo y se va debilitando la inversión en I+D+i.
    Para este 2014, el gasto según el presupuesto general del Estado, aumenta un 3,6% y llega hasta los 6.140 millones de euros. Según un análisis de la Confederación de Sociedades Científicas de España, el hecho de que haya un repunte durante este año no debe considerarse como positivo, teniendo en cuenta el fortísimo deterioro acumulado en los años anteriores. “El cambio se muestra como muy insuficiente”, de acuerdo con el estudio.“El cambio se muestra muy insuficiente”, de acuerdo con el estudio. “Un verdadero cambio de rumbo demandaría que en sucesivos años se haga un esfuerzo mucho mayor para mejorar la situación crítica en la que se encuentra nuestro sistema de ciencia e innovación que, no se olvide, sigue basándose más en fondos públicos que en privados”, destaca la Confederación.

    Si el porcentaje del PIB que se destina a I+D+i subiera al 1,7% se produciría un crecimiento económico del 2,3%
    Un país puede alcanzar el éxito económico mientras apueste por una economía fundamentada en el conocimiento y la tecnología, afirmó Dorronsoro. “Un Gobierno que no invierta está condenado a estar en los últimos lugares en el mundo”, explicó Martí Fluxá. Y alertó: para ver los resultados hay que esperar entre 20 y 30 años. Garmendia Mendizábal aportó otro argumento para el debate. Generar riqueza, dijo, no es solo cuestión de más subvenciones. “Es necesario un entorno financiero adecuado. Se requiere capital semilla, más créditos, capital de riesgo”.
    En una época de crisis económica, como la que vive España, en lo último que se piensa es en la ciencia, afirmó el decano de la Deusto Business School. Su lamento no está dirigido solo a los políticos, sino también a la ciudadanía. “La sociedad ha marcado con una línea roja la educación y la sanidad, diciendo: ‘Esto no lo podemos perder’. En la ciencia hay que construir esa línea”, agregó.
    Más I+D e innovación en la economía, unidos a recursos más eficaces, harán más competitiva la economía española, espetó el director del Instituto de Biomedicina de Sevilla durante su intervención. Las cifras lo demuestran: un estudio elaborado por la consultoría PricewaterhouseCoopers (PwC) explica que si el porcentaje del PIB que se destina a I+D+i pasara del 1,3% al 1,7% se generaría una mejora en la competitividad de la industria y se produciría un crecimiento económico del 2,3%.

    Proteger el conocimiento

    En esta colaboración entre mundo de la empresa y el científico es decisivo proteger el conocimiento. De acuerdo con un documento de la Fundación Botín, los científicos están descubriendo la importancia de salvaguardar los descubrimientos conseguidos. Muchos son conscientes de que no se deben publicar los resultados sin antes protegerlos. De hecho, expone la Fundación, las universidades y los centros de investigación están comenzando a contratar especialistas en transferencia de tecnología para evitar que los científicos no divulguen las conclusiones de sus estudios demasiado pronto o que los detallen en el lugar equivocado, cuando aún no están resguardados.
    En España, explica el documento, se ha prestado menos atención a todo lo que es necesario para acreditar los derechos de autoría y se ha dado mucho más valor a la publicación de los resultados. “Ni los científicos ni los empresarios tienen en sus manos prever el futuro, pero sí pueden intentar modelarlo, trabajando juntos y aprovechando las ventajas de esa sinergia”, explica la Fundación. En este camino, se vislumbra la necesidad de contar con profesionales capaces de elaborar un buen proyecto de negocio, con asesores de capital riesgo que sepan identificar los descubrimientos potencialmente rentables.
    Guillermo Dorronsoro, decano de la Deusto Business School, explicó que para convertir los resultados de la ciencia en una fuente redituable de recursos se requiere una fuerte cadena de valor que respalde cada uno de los pasos de una investigación. “De la mano a la protección del conocimiento, entre los factores que más facilitan el desarrollo se encuentra el nivel formativo de los trabajadores y la cooperación con universidades y organismos públicos”, aseguró.
    “En un mundo globalizado, donde la información no tiene barreras, cada vez se hace más evidente la necesidad de garantizar los derechos de quienes con su trabajo han hecho posible un descubrimiento, frente a la explotación del mismo”, destaca el documento de la Fundación. Este proceso representa un cambio importante y abre paso para que las pequeñas empresas de innovación se inspiren y den aliento a la generación de nuevas ideas que puedan usar las grandes empresas.

    “En materia de I+D+i, la industria del país invierte el 0,84% del valor de su producción, mientras que la media europea supera el 1,5%, es decir, casi el doble”, destaca el informe de PwC. Las posibilidades de incrementar el volumen de inversión pasan, entre otras medidas, por atraer uno o más de los centros de innovación que las grandes multinacionales tienen desplegados en otros países, de acuerdo con la consultoría.
    Desgraciadamente, la escasez de recursos presupuestarios no es el único problema que tiene el sistema, detalló Martí Fluxá. “Existen muchos otros que tienen que ver con la estructura y gestión del sistema, como la ejecución de los presupuestos y el cambio educativo en las universidades”, afirmó.
    El empresario consideró que si bien la apuesta de España es crecer en ciencia, antes habría que priorizar los campos de oportunidad. “No podemos ser los mejores en todo”, indicó. En este tenor, Garmendia Mendizábal puso como ejemplo a la industria farmacéutica, que en los últimos años ha sido un motor de crecimiento para la ciencia, pues su contribución al PIB ha alcanzado el 1,3% y ahora constituye el cuarto sector exportador.
    López Barneo comentó que la ciencia no se convierte en riqueza de manera automática. “A pesar de que tenemos a grandes científicos, somos muy poco eficientes en transferir ese conocimiento a las grandes empresas que sean competitivas”, enfatizó. Su apuesta para que la investigación genere mayores recursos se basa en un cambio en la educación en España. “Hay que estimular la originalidad”, expuso el investigador.
    “La tecnología produce riqueza, pero no es fácil”, dijo Martí Fluxá. Para lograr un mayor beneficio económico, comentó el empresario, los resultados de la ciencia deben dejarse en manos de los empresarios. “Hay que saber encauzarlos”, subrayó. “Las ayudas públicas no bastan, pero un mayor apoyo es señal de que los diferentes Gobiernos se toman en serio el progreso de un país”.
    El reto que tiene España por delante es mayúsculo. En menos de seis años, la inversión en I+D+i deberá de representar un 2% del PIB, según los objetivos de la UE para 2020. En la región, cinco son los países que presentan mejores porcentajes de inversión en I+D+i respecto a su PIB: Finlandia, Suecia, Dinamarca, Alemania y Austria. Todos ellos superan a España. El lado opuesto de la tabla está ocupado por Rumanía, Chipre, Bulgaria, Letonia y Eslovaquia, con tasas inferiores al 1% en todos los casos.
    “España ha mantenido una tendencia alcista muy fuerte en inversión en I+D+i los primeros años del siglo XXI. Sin embargo, en el momento en el que la coyuntura económica empeoró, esta tendencia se vio interrumpida de una manera muy evidente”, apuntan las conclusiones de un análisis de la Escuela de Administración de Empresas Business School.
    Una muestra de ello es el recorte en recursos y personal que ha tenido el mayor centro de investigación de España: el CSIC, que genera el 20% de la producción científica del país. Según el Plan de Actuación 2014-2017, la institución ha perdido ya 2.200 puestos y además no hará contratos ni dará becas en dos años. El presupuesto también se ha visto mermado. Pasó de 620 millones de euros en 2012 a 598 al cierre de 2013, lo que implicó una bajada del 3,5%. Adicional a esta hemorragia de recursos, el organismo fue rescatado el año pasado con una inyección extraordinaria del Gobierno de 95 millones de euros.
    Apoyar la investigación genera beneficios evidentes: más empleo y mejores condiciones de vida, comentó López Barneo. “La correlación está clara”, aseguró. En momentos de crisis, la innovación podría ser la única solución para crear riqueza, destacó Dorronsoro. Su tesis es sencilla, pero contundente: “Hay que pensar en el futuro, justo es lo que ahora mismo nos estamos jugando. Hay que ser exigentes y ambiciosos”.

    TRABAJOS 1ºBACHILLERATO

    jueves, 15 de mayo de 2014

    EL RINCÓN DE LA CIENCIA

    La OMS pide “medidas inmediatas” frente al coronavirus originario de Arabia

    El patógeno aún no se considera una emergencia internacional de salud pública

    La preocupación ha "aumentado significativamente" por la extensión de los contagios

    Desde que se detectó en 2012 han fallecido 141 personas infectadas

    ·                                 JAIME PRATS Valencia 
    El coronavirus se identificó por vez primera en 2012. / REUTERS
    La preocupación por la expansión del coronavirus detectado por vez primera en la península Arábiga en 2012, que en los últimos días ha dado el salto a los Estados Unidos con dos casos importados por viajeros, “se ha incrementado significativamente”. Así lo ha reconocido este miércoles el comité de expertos escogido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) reunido de urgencia para asesorar al organismo internacional de las medidas a tomar frente al patógeno. Desde su aparición se ha cobrado 141 fallecidos, un 30% de las personas infectadas.
    En todo caso, aún no se dan las circunstancias como para declarar el estado de emergencia de salud pública de interés internacional, una alerta que sí se produjo hace 10 días tras otra reunión de especialistas de la OMS, esta vez ante la proliferación del virus de la polio. De hecho, a la vez que se recoge un agravamiento de la situación respecto al coronavirus, también se destaca la falta de evidencia de contagio sostenido entre humanos.
    El grupo reunido este miércoles reclama “de forma urgente” tanto a la propia OMS como a la comunidad internacional tomar “medidas inmediatas” para mejorar la prevención y el control de la infección, algo que es "especialmente urgente en los países afectados”. Pero también pide profundizar en el conocimiento de este agente infeccioso.
    Los coronavirus son un tipo de virus que deben su nombre a las puntas que tienen en su superficie. La mayoría de las personas se infectarán de alguno de ellos a lo largo de su vida, sin mayores efectos que problemas leves o moderados en las vías altas respiratorias (nariz, laringe, faringe). Pero este coronavirus es totalmente distinto a los descritos hasta el año 2012, tanto en personas como en animales.  Es responsable del denominado síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV, por sus siglas en inglés), que provoca tos, fiebre, y, en el peor de los casos, neumonías que acaban en la muerte del infectado. “Se deben practicar estudios medioambientales, serológicos y en animales para comprender mejor la epidemiología del agente, sus factores de riesgo asociados y evaluar mejor la efectividad de las medidas de control”, advierte el documento.
    Otra de las grandes preocupaciones de los expertos consultados por la OMS es la posible propagación de casos en países especialmente vulnerables por su relativa proximidad respecto al foco del contagio y sus limitados recursos sanitarios, como son los países del África subsahariana.
    El coronavirus se ha cobrado 141 fallecimientos entre los 495 afectados (en 19 países) registrados desde su aparición, según los datos recogidos hasta el pasado 6 de mayo por el Centro Europeo de Control de Enfermedades. Estas cifras arrojan una mortalidad del 30% asociada al patógeno.
    Se desconoce tanto el patrón de la infección –apenas se sabe que tiene una capacidad de transmisión baja- como el supuesto reservorio animal desde donde contagia a las personas. Al ser originario de la Península Arábiga, se estima que pueda saltar a los seres humanos desde camellos u ovejas. De hecho, los principales afectados son ciudadanos de países como Arabia (411), Emiratos Árabes Unidos (49), Qatar (7), Jordania (6) o Kuwait (3).
    Existen, además, casos importados de personas que pasaron por estos países y desarrollaron la enfermedad a la vuelta del viaje por Oriente Medio. Entre ellos se encuentran tres pacientes del Reino Unido (murieron dos), dos alemanes o dos franceses (con una víctima mortal por cada país).


    Un viajero lleva el coronavirus de Arabia hasta Estados Unidos

    La enfermedad respiratoria que causa el patógeno tiene una mortalidad del 30%

    El coronavirus se ha manifestado en 16 países / REUTERS
    El coronavirus originario de la península Arábiga ha saltado por primera vez el Atlántico. Un viajero que llegó de Arabia Saudí a Indiana es el primer caso, confirmado por el Centro de Control de Enfermedades de Atlanta (CDC por sus siglas en inglés), que se registra en América. En principio, se trata de un caso aislado que no ha transmitido la infección a ninguna otra persona.
    La reconstrucción del caso deja un rastro de posibles zonas afectadas: el 24 de abril, el hombre viajó de Riad a Londres, donde hizo un transbordo para Chicago. Ahí tomó un autobús hasta Indiana. El 27, empezó a tener síntomas respiratorios: insuficiencia, tos y fiebre. Entonces, el hombre fue a urgencias y, en vista de sus antecedentes, el hospital de Indiana al que acudió —no se dan más datos para reservar su confidencialidad— le aisló y le hizo la prueba del coronavirus. El 6 de mayo, fecha del último recuento del Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC) hasta la fecha, el hombre estaba fuera de peligro.
    “Es comprensible que algunos estén preocupados por esta situación”, ha dicho Anne Schultz, directora del Centro Nacional para Enfermedades Infecciosas del CDC. “Pero este primer caso de infección por el MERS en Estados Unidos representa un riesgo muy bajo para la población”.

    Afectados

    Origen. El coronavirus se detectó en 2012 en Arabia. Este es el país con más casos, tanto desde un animal como entre personas. En el mundo se han registrado 495 enfermos, con 141 muertos.
    • Arabia Saudí. 411 casos, 115 muertos.
    • Emiratos Árabes Unidos. 49 casos, 9 muertes.
    • Qatar. Siete casos, cuatro fallecidos.
    • Jordania. Seis casos, tres muertes.
    • Omán. Dos fallecidos.
    • Kuwait. Tres casos, un muerto.
    • Egipto. Un caso.
    • Reino Unido. Cuatro casos (tres muertes).
    • Alemania. Dos casos, un muerto.
    • Francia. Dos casos, un fallecido.
    • EE UU, Italia, Grecia y Filipinas. Un caso cada uno.
    • Túnez. Tres casos, una muerte.
    • Malasia. Un fallecido.
    El nuevo coronavirus (MERS por sus siglas en inglés de Síndrome Respiratorio de Oriente Próximo) apareció por primera vez en Arabia en 2012. Desde entonces, se ha manifestado en 16 países, con 495 afectados de los que han muerto 141 personas (el 28%), según el ECDC. Este listado está, sin embargo, en continua evolución. Tras el anuncio de las autoridades de Arabia Saudí de nuevos casos de fallecidos el pasado sábado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha convocado este martes una reunión de urgencia en Ginebra. La enfermedad respiratoria que causa el patógeno tiene una mortalidad del 30%.
    Esta lista de países tiene dos componentes claramente diferenciados: los casos autóctonos y los importados. Entre los primeros están los de Arabia (411), Emiratos Árabes Unidos (49), Qatar (7), Jordania (6), Kuwait (3) y Omán (2). El ECDC incluye en esta lista a Egipto, pero el hombre que enfermó en ese país tenía una historia similar a la del caso de EE UU: se trataba de un viajero que había llegado desde Arabia.
    Como siempre en estos casos de un patógeno nuevo hay una especial preocupación por su evolución y seguimiento. Este en concreto, además, cuenta con el antecedente del SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Grave), que desde finales de 2002 hasta julio de 2003 afectó a más de 8.000 personas de una treintena de países, con una mortalidad global del 9,5%. Esta cifra es solo orientativa. Como en muchas dolencias respiratorias, hay casos leves que no se registran. Por ejemplo, en Hong Kong y Canadá, los dos territorios más afectados, la mortalidad ascendió al 18%. Aquel coronavirus desapareció sin que se desarrollara una vacuna o un tratamiento específico.
    La situación es similar para este otro coronavirus: no hay vacuna ni un tratamiento específico. Además, para aumentar la preocupación internacional, el pasado mes de abril registró un repunte de casos, según la OMS: más de 250 casos de golpe, más de la mitad del total desde 2012. No hay una explicación de por qué ha sucedido esto, aparte de que cada vez hay más vigilancia, y es posible que se esté produciendo un mejor diagnóstico de los casos que, de otra manera, pasarían como neumonías o gripes de otro tipo. Tampoco se sabe claramente cuál es el origen, aunque The Lancet apunta a que sean camellos, y en Arabia se aconseja evitar estos animales, su carne y leche.
    En el lado de la tranquilidad están dos factores: el virus se contagia difícilmente entre humanos. La OMS apenas ha registrado dos casos de transmisión terciaria. Además, la enfermedad parece que pierde agresividad según pasa de persona a persona.
    Las autoridades sanitarias mundiales esperan con inquietud el mes de julio. Las peregrinaciones a La Meca por el Ramadán pueden suponer un momento de riesgo para que el virus, de vuelta, tome los aviones de los devotos.

    Sopa de letras de enfermedades novedosas

    El siglo XXI ha supuesto una sucesión de alertas más o menos locales por enfermedades novedosas. La palma se la llevan las gripes de origen animal (aviar o porcino). Estos virus se identifican por el tipo de dos proteínas de su cubierta (la hemaglutinina, H, y la neuraminidasa, N).
    • H5N1. La primera gripe aviar. Se detectó en 2003, y ha causado, de momento, 664 casos en humanos (confirmados por laboratorios), de los que han fallecido 391 (una mortalidad del 59%). Aparte de eso, ha implicado el sacrificio de millones de aves de corral. Tiene su origen y zona de influencia en el sureste asiático, aunque hay un pequeño foco en Egipto (dos casos este año). Fue la primera alerta ante la posibilidad de que se repitiera la situación de otras pandemias de gripe, como la española de 1918, con millones de muertes.
    • H1N1. La mal llamada gripe A (las tres de este artículo lo son). Apareció en México en el verano de 2009, y rápidamente se extendió a todo el planeta. Ahora forma parte de la gripe estacional que aparece en cada invierno. Lo extraño del virus y la fecha en que surgió hicieron temer una pandemia mundial que solo se produjo en cuanto extensión, pero no en gravedad, que fue parecida a la de las gripes normales. Su origen estaba en un virus combinado aviar y porcino.
    • H7N9. Actualmente está en China, donde ha causado más de 220 casos desde principios de 2013. Tiene una mortalidad estimada del 25%.