viernes, 12 de septiembre de 2014

1º BACHILLERATO. UNIDAD 1. NUESTRO LUGAR EN EL UNIVERSO

Stephen Hawking dice que no hay agujeros negros

La información sobre la materia y energía estaría solo temporalmente prisionera y podría emerger luego, aunque de forma caótica

El físico Stephen Hawking da una rueda de prensa ante los medios gallegos en el Hotel Porta do Camiño en su visita a Santiago de Compostela (A Coruña). / ANDRES FRAGA
Stephen Hawking y los agujeros negros están indisolublemente ligados. No es que los descubriera él, ni mucho menos, pero sus investigaciones e importantes aportaciones sobre estos exóticos objetos predichos teóricamente y detectados (por sus efectos) en el universo se remontan a trabajos clave de hace más de cuatro décadas. Ahora afirma que no existen los agujeros negros, al menos como se entienden habitualmente. Esta semana ha presentado un artículo, una prepublicación que aún no ha pasado el proceso normal de revisión científica, pero que inmediatamente ha ganado notoriedad. Lo firma él solo, tiene cuatro páginas (una de presentación, dos de argumento y la última de referencias) y lleva un título extraño:Conservación de la información y predicción meteorológica para los agujeros negros. Los físicos presentan habitualmente sus artículos en la web arXiv, donde son públicos, antes de someterlos al proceso de evaluación de expertos obligado para su la publicación oficial.
Un agujero negro, en principio, es algo tan simple como un lugar de tan inmensa densidad de materia y energía que su gravedad curva el espacio-tiempo hasta tal punto que nada, ni siquiera la luz, puede escapar. Pero además, dadas sus condiciones extremas, es un banco de pruebas predilecto de los físicos teóricos para explorar sus conjeturas.
El punto crítico de los agujeros negros que Hawking ataca ahora es el denominado horizonte de sucesos, esa frontera a partir de la cual nada puede escapar de la atracción gravitatoria, ni la luz. “No hay salida de un agujero negro en la teoría clásica, pero la teoría cuántica permite que la energía y la información escapen de él”, ha explicado el propio Hawking a la revista Nature, que informa en su sección de noticias en Internet sobre este último artículo del célebre físico británico. Para explicar todo el proceso, sería necesario lograr por fin la plena integración en una única teoría de la gravedad con las otras tres fuerzas fundamentales de la naturaleza (es decir, la relatividad general que rige el universo macroscópico y la mecánica cuántica que rige el mundo subatómico), reconoce el científico, pero esa fusión se resiste a los físicos desde hace tiempo y, de momento, “el tratamiento correcto sigue siendo un misterio”, añade Hawking.
En su nuevo artículo propone que no hay un horizonte de sucesos en torno al agujero negro, sino un horizonte aparente, que “aprisiona la materia y energía solo temporalmente, antes de emitirla de nuevo, aunque en una forma caótica”, señala Zeeya Merali en Nature. La idea de Hawking es que los efectos cuánticos alrededor del agujero negro provocan fluctuaciones demasiado violentas para que pueda existir esa frontera definida.
El horizonte de sucesos, consecuencia directa de la teoría de la relatividad de Einstein, es la superficie alrededor del agujero negro que no puede superar nada que esté atrapado dentro del mismo, ni siquiera la luz, por lo que no puede salir información alguna del mismo. Según la teoría clásica, un famoso experimento teórico un astronauta que cayese en un agujero negro pasaría el horizonte de sucesos sin notar nada especial y, a partir de ahí, se estiraría primero como un espagueti (la enorme atracción gravitatoria es mayor en sus pies que en la cabeza) para acabar completamente aplastado en el infinitamente denso núcleo del agujero.
Pero hace un par de años, el físico Joseph Polchinski cambió este escenario proponiendo en su lugar un muro de fuego: según la teoría cuántica, el horizonte de sucesos es en realidad una región de altísima energía en que el astronauta resultaría achicharrado. Esto supone un desafío para la relatividad, recuerda Merali en Nature, ya que según la teoría de Einstein el horizonte de sucesos del agujero negro “debería pasar desapercibido” para el astronauta en caída. La alternativa que propone Hawking, que respeta tanto la relatividad como la teoría cuántica, es que los efectos cuánticos alrededor del agujero negro provocan la violenta fluctuación del espacio tiempo que impide la existencia de una frontera bien definida, descartando así el muro de fuego.
El horizonte aparente, que la luz no puede superar para emerger del agujero negro, continúa Merali, y el horizonte de sucesos serían idénticos en un agujero negro que no variase. Pero si el agujero negro va tragándose más material, el horizonte de sucesos crece y se hace más grande que el aparente. Además, con la famosa radiación Hawking propuesta hace cuatro décadas, el agujero negro puede encogerse y el horizonte de sucesos sería más pequeño que el aparente. Esta variación permitiría, en teoría, que la luz escape del agujero.
El físico británico sugiere que la frontera real es el horizonte aparente y “la ausencia de un horizonte de sucesos significa que no hay agujeros negros… en el sentido de regímenes en los que la luz no puede jamás escapar”, aunque no especifica cómo puede desaparecer ese horizonte de sucesos.
“La idea de un horizonte aparente no es completamente nueva”, señala Jacom Aron enNewscientist. Él y Roger Penrose, recuerda, ya utilizaron la relatividad general para demostrar que los dos horizontes eran idénticos. Ahora, “En este último artículo suyo [Hawking] está proponiendo que la mecánica cuántica puede revelar que son diferentes”. Pero esto no es lo más novedoso de su último trabajo, considera Aron, sino “el intento de utilizar estas ideas para resolver la paradoja del muro de fuego: al eliminar el horizonte de sucesos mata también ese muro de fuego”. Y esto significa que desaparece también la consecuencia obvia del mismo, es decir, que la información no puede emerger de ninguna manera del agüero negro porque el muro de fuego la destruye.
Así Hawking da una oportunidad de emerger a la información de la materia aprisionada en el agujero negro. Eso sí, con limitaciones: “la estructura de un agujero negro inmediatamente por debajo del horizonte es caótica, lo que dificulta la comprensión de la información que pudiera salir de él, en otras palabras, la información se pierde en el sentido de que sería casi imposible interpretarla, pero no está destruida”, señala Aron. Es como la predicción meteorológica –de ahí el título del artículo del físico británico- porque “no se puede predecir el tiempo más que con unos pocos días de anticipación”.
Don Page (experto en agujeros negros de la Universidad de Alberta,Canadá) apunta en Nature, que el caos de la información en el agujero negro es tal que intentar interpretarla tras emerger de él sería peor que intentar reconstruir un libro quemado a partir de sus cenizas.
El breve artículo de Hawking no incluye cálculos, recalca Aron “lo que hace difícil sacar conclusiones sólidas”. Se estudiará y se discutirá la nueva idea, incluso puede que el físico británico se enganche en alguna nueva apuesta con sus colegas, como ha hecho –y a veces, perdido- en el pasado acerca de cuestiones profundas de física teórica. Lo que está claro es que ni la gravísima incapacidad que padece ni sus 72 años recién cumplidos restan potencia a la mente de este gran científico.

‘Breve historia de mi vida´

Con una clara alusión a su archifamoso libro de física Breve historia del tiempo, del Big Bang a los agujeros negros (1988), Stephen Hawking ha escrito ahora su autobiografía y la titula Breve historia de mi vida. El libro, que sale a la venta en España el 4 de febrero (editorial Crítica), recoge sus recuerdos de la infancia en el Londres de la posguerra, sus estudios, su trabajo científico, su evolución intelectual… todo ello salpicado de fotografías inéditas o poco conocidas de este hombre que no se rinde nunca.
Acaba de cumplir 72 años y sigue trabajando en su adorada física teórica. Ocupó, hasta 2009, la cátedra Lucasiana de Matemáticas en la Universidad de Cambridge (Reino Unido), y ha escrito a lo largo de su vida numerosos libros de divulgación, además de importantes trabajos científicos.
Con 21 años, Hawking fue diagnosticado con una tremenda enfermedad degenerativa, esclerosis lateral amiotrófica (ELA), que le provocó la parálisis muscular progresiva. Pese a que la esperanza de vida de estos enfermos suele ser de pocos años, el científico británico ha sobrevivido desde entonces sufriendo, además, percances de salud devastadores, como la traqueotomía que salvó su vida en 1985 pero le dejó sin habla. La perspectiva de una muerte temprana, recuerda ahora en su libro, lo empujó hacia el desafío intelectual.
“Hawking escribe de una manera conmovedora…. En esta obra podemos oír cómo su voz irradia directamente desde el agujero negro de su enfermedad, sin la amplificación y elaboración que aportaban los coautores con los que escribió sus últimos libros”, ha escrito el Financial Times, respecto a esta autobiografía, salpicada de anécdotas y curiosidades de su vida.

viernes, 29 de agosto de 2014



El virus del Ébola y las otras grandes amenazas sanitarias a las que se enfrenta África cada día


La secuenciación profunda consiste en realizar la secuenciación las veces suficientes para generar la máxima confianza en los resultados.
EUROPA PRESS 29.08.2014 - 04:09h
En respuesta al brote en curso sin precedentes de la enfermedad del virus del ébola (EVD, por sus siglas en inglés) en Africa occidental, un equipo de científicos ha secuenciado y analizado más de 99 genomas del virus del ébola, detectando más de 300 cambios genéticos que hacen que sus genomas sean distintos de brotes previos. Sus hallazgos, que se publican en la revista 'Science', podrían tener implicaciones importantes para rápidas pruebas de diagnóstico de campo.
Los investigadores del Instituto Broad y la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, en colaboración con el Ministerio de Salud y Saneamiento de Sierra Leona e investigadores a través de distintas instituciones y continentes, secuenciaron 99 genomas de virus de ébola recogidos de 78 pacientes con diagnóstico de ébola en Sierra Leona durante los primeros 24 días del brote (una parte de los pacientes proporcionó muestras más de una vez, lo que permite a los investigadores tener una visión más clara de cómo el virus puede cambiar en un solo individuo en el curso de la infección).
 El equipo encontró más de 300 cambios genéticos que hacen que los genomas del virus de ébola del brote de 2014 sean distintos de los genomas virales vinculados con brotes previos de ébola y encontraron variaciones de secuencia que indican, a raíz de las muestras secuenciadas, que el brote de EVD comenzó a partir de una única introducción en los seres humanos y se propagó posteriormente de persona a persona durante muchos meses. 
 Las variaciones que identificaron eran con frecuencia en regiones de las proteínas de codificación del genoma. Parte de la variación genética detectada en estos estudios puede afectar los cebadores o iniciadores, los puntos de partida de la síntesis de ADN, que se utilizan en las pruebas de diagnóstico basadas en la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), haciendo hincapié en la importancia del control genómico y la necesidad de vigilancia. 

Un paso adelante

 Para acelerar los esfuerzos de respuesta, el equipo de investigación publicó las secuencias en la base de datos de secuencias de ADN del Centro Nacional para la Información Biotecnológica (NCBI), en Estados Unidos, por lo que estos datos están disponibles para la comunidad científica mundial. "Al hacer que los datos estén inmediatamente a disposición de la comunidad, esperamos acelerar los esfuerzos de respuesta", afirma el coautor principal Pardis Sabeti, miembro asociado senior en el Instituto Broad y profesor asociado en la Universidad de Harvard. 
Esperamos acelerar los esfuerzos de respuesta al virus
"Aunque no sabemos si estas diferencias se relacionan con la severidad del brote actual, al compartir estos datos con la comunidad de investigación, esperamos acelerar nuestra comprensión de esta epidemia y apoyar los esfuerzos mundiales por contenerla", adelanta Stephen Gire, científico de investigación en el laboratorio Sabeti en el Instituto Broad y Harvard.
El brote del ebolavirus Zaire (EBOV) de 2014 no tiene precedentes tanto por su tamaño como por su aparición en múltiples áreas pobladas, en contra de brotes anteriores que en su mayoría se localizaron en regiones escasamente pobladas del oriente de Africa, con el brote más grande en 1976, con 318 casos. El brote de 2014 se ha manifestado en el Africa occidental más densamente poblado y desde que se detectó por primera vez en Guinea el pasado marzo, se han registrado 2.240 casos con 1.229 muertes (hasta el 19 de agosto).
Agustín Goba, director del Laboratorio de Lassa en el Hospital Gubernamental de Kenema, en Sierra Leona, y coautor primero del artículo, identificó el primer caso de la enfermedad del virus del Ebola en Sierra Leona mediante diagnóstico basados en PCR. 
"Hemos establecido una vigilancia de Ebola muy por delante de la propagación de la enfermedad en Sierra Leona y comenzamos la detección retrospectiva de la enfermedad en muestras en enero de este año", explica Goba. "Fue posible gracias a nuestra dilatada labor de diagnosticar y estudiar otra enfermedad mortal, la fiebre de Lassa. Por lo tanto, podemos identificar casos y rastrear la expansión del virus del ébola desde que entró en nuestro país", añade. 

Un posible ancestro de 1876 

El equipo de investigación multiplicó por cuatro veces la cantidad de datos genómicos disponibles sobre el virus del ébola y empleó la técnica de "secuenciación profunda" en todas las muestras disponibles. La secuenciación profunda consiste en realizar la secuenciación las veces suficientes para generar la máxima confianza en los resultados.
En este estudio, los investigadores secuenciaron un promedio de 2.000 veces cada genoma del ébola para tener una visión muy cercana de los genomas del virus en 78 pacientes. Este punto de vista de alta resolución permitió al equipo detectar múltiples mutaciones que alteran las secuencias de proteínas, potenciales blancos para el diagnóstico futuro, vacunas y terapias.
 Las cepas de ébola responsables del actual brote probablemente tienen un ancestro común, que se remonta al primer estallido registrado en 1976. Los investigadores también rastrearon la ruta de transmisión y las relaciones evolutivas de las muestras, descubriendo que el linaje responsable del brote actual se separó de la versión del virus del Oriente de Africa durante los últimos diez años y se extendió desde Guinea a Sierra Leona por 12 personas que habían asistido al mismo funeral. 
 El equipo catalogó 395 mutaciones, más de 340 de ellas que distinguen el brote actual de los anteriores y más de 50 diferentes del brote de Africa Occidental. "Hemos descubierto más de 300 pistas genéticas sobre lo que diferencia a este brote de otros anteriores", resume Stephen Gire, científico de investigación en el laboratorio Sabeti en el Instituto Broad y Harvard.

EL RINCÓN DE LA CIENCIA: ÉBOLA





El brote de ébola lo causó un solo salto del virus a personas

El estudio genético de la epidemia permite trazar su trayectoria. Los casos se duplican cada mes


El análisis genético de 99 muestras de virus del ébola obtenidos en Sierra Leona y Guinea ha permitido a un equipo internacional de investigadores (hay participantes de Harvard, otros centros de EE UU, Sierra Leona y Nigeria) trazar una trayectoria de la epidemia. La principal conclusión que ha publicado la revista Science,es que “en contra de lo que ha sucedido en otros brotes”, el actual se debe a un solo contacto entre el reservorio (un animal, probablemente un murciélago) y una persona.

Este tipo de trabajos compara zonas concretas del genoma de los virus en busca de variaciones. El hecho de que estas muestras fueran muy uniformes señala que tienen un origen común. Además, la genética sirve también de reloj biológico. Una vez que se establece cada cuánto tiempo de media se produce una mutación, contando el número de cambios se puede determinar el tiempo que hace que el virus se separó de un tronco común. Comparándolo con muestras de otros brotes, se ha calculado que este último y los dos anteriores de la variante Zaire (en República Democrática del Congo en 2007 y 2008) se separaron alrededor de 2004.


EL CICLO DEL ÉBOLA. 

El estudio no permite todavía explicar por qué la mortalidad de este brote está en el 50,5%, el de 2008 del 44% y el de 2007 del 71%, dicen los autores. La media está alrededor del 78%, añaden, aunque ha llegado al 90% (Congo, 2003). Pero la secuenciación genética es el primer paso para buscar esas explicaciones.

Los investigadores también destacan que al actual brote progresa de manera geométrica, con el número de casos duplicándose cada 34 días. Esta cifra se mantiene constante (con las variaciones estadísticas: va de 24 a 36 días, según cálculos de EL PAÍS). Los últimos datos de la OMS, referidos al 26 de agosto, lo confirman: en esa fecha había 3.069 casos registrados de los que han fallecido 1.552. De ellos, cinco eran coautores del artículo, y no lo han visto publicado. El recuento no incluye el último caso de Nigeria: un médico que se infectó por contacto con el caso índice (el hombre que llevó el virus al país), pero que ha muerto en Port Harcourt, con lo que es la primera víctima en Nigeria fuera de Lagos.

En España, la buena noticia fue que Juliana Bonoha, la religiosa que fue repatriada de Liberia junto con Miguel Pajares y que no estaba infectada por ébola, fue dada de alta ayer tras pasar 21 días —el tiempo de incubación del virus— en observación.


lunes, 7 de julio de 2014

La gran familia del oso ardoroso

‘Pyros’ ha salvado la población del Pirineo, pero ha creado un problema de consanguinidad


El oso 'Pyros' (izquierda) y la osa 'Hvala'. / Conselh Generau
Es difícil no sentirse inseguro rastreando al famoso oso ardoroso del Pirineo. El animal, muy dominante, tiene una intensa vida sexual —cubre sin excepción a todas las hembras— y ha creado un problema inesperado, los riesgos de la consanguinidad, en el agitado proyecto de reintroducción del oso en la zona. El animal copula hasta con sus hijas y nietas. Y a pesar de que ya es viejo, no cesa.
El día es gris, con lluvia ocasional; el espeso bosque de abedul y pino negro por el que nos movemos está empapado, y parece que en cualquier momento el rijoso y enorme plantígrado de 250 kilos, Pyros —un verdadero obseso del sexo osuno—, va a irrumpir por detrás; más aún porque visitamos concienzudamente sus lugares habituales. Hemos hecho un largo y traqueteante recorrido en Land Rover y ahora caminamos por la espesa montaña en la que medra el urogallo, atentos a cualquier indicio y recordando el refrán “Espabila, Favila, que viene el oso” —que, por cierto, de nada sirvió al dicho rey godo.
Los biólogos esperaban que se perdiera la capacidad reproductora con los años pero sigue activo pese a su edad

'Pyros', el padre de los osos del Pirineo. Fuente: Fundación Oso Pardo, Ministerio de Medio Ambiente, Fapas y elaboración propia. / Heber Longás / EL PAÍS
Los dos técnicos del Proyecto Oso, Toni Batet y Xavi Garreta, realizan su trabajo habitual de recogida de muestras y de visionado de las imágenes de las cámaras automáticas —que se activan al detectar movimiento— instaladas en los árboles. La naturaleza parece expectante. Un pico picapinos tamborilea a lo lejos; un arrendajo asustado suelta un chillido estrepitoso. Descendemos arriesgadamente, resbalando, por un talud cerca de donde se precipita un torrente furioso. Xavi examina uno de los cebos, una carroña de corzo —los osos son muy carroñeros— colocada debajo de enormes piedras y de un tronco. No queda gran cosa. El investigador abre la caja de una cámara camuflada junto al cebo, extrae la tarjeta de memoria y la conecta a un visor portátil. Se suceden las fotos, diurnas y nocturnas. Aparece un zorro que da vueltas al cebo, frustrado. Luego un jabalí. Y al fin una gran masa oscura atraviesa la pantalla. ¡Es el oso! Solo él es capaz de apartar las piedras y el tronco. Luego mira a la cámara con expresión de malas pulgas. “Pyros”, establece Toni. Desde luego no es Yogui. ¡Mi madre, qué grande! Observarlo aquí, en el corazón de su reino, en el mismo sitio en que está acreditada su presencia y su pitanza (y sus osunas coyundas), obliga a tragar saliva y mirar nerviosamente por encima del hombro. Que no se piense que hemos venido a quitarle la comida o a traérsela. ¿Es peligroso? “Es un carnívoro grande, dos metros de pie, te puede matar solo con las garras, pero los osos no suelen atacar a no ser que se sientan amenazados ellos o sus crías, y cuando atacan, generalmente hacen primero un amago”. Es un consuelo saber que son cortos de vista.
Pyros (de la palabra griega para fuego, precisamente) es un oso pardo esloveno capturado y soltado en el Pirineo en 1997. Desde entonces, ha campado a sus anchas mostrando una notable tendencia a monopolizar a sus congéneres femeninos. Los biólogos esperaban que los ardores y la capacidad se le pasaran, pero, aunque ha llegado a la provecta —para un oso— edad de 27 años (29 es lo máximo registrado), Pyros sigue en la brecha. “Pensábamos que se desinflaría, pero no”, apunta con un deje de admiración Toni, ¿Libidinoso? “Es un hecho que es un gran copulador”, parece suspirar Toni. “Un poco viciosillo sí es”, acota Xavi. La discusión continúa mientras buscamos excrementos. Los de oso son muy variados, según la alimentación, y apenas huelen a no ser que haya comido carne. “A ver, tampoco es que folle tanto, lo hace con mucha intensidad, pero son solo dos meses al año”. Nos miramos unos a otros en silencio.
Los planes para conjurar la amenaza a la biodiversidad osuna que supone Pyros pasan por introducir otro oso “lo más grande posible”. Esterilizarlo está fuera de toda cuestión, pues “le quedan cuatro días, es difícil y peligroso capturarlo” —sobre todo, piensa uno, si el oso sabe para qué— “y resulta muy caro, unos 12.000 euros”. Anoto mentalmente que hoy he aprendido cuánto cuesta capar a un oso.
Curiosamente, la alarmante sexualidad de Pyros entronca con el viejo mito del oso concupiscente, una constante en el imaginario colectivo. El prestigioso medievalista y especialista es historia simbólica de las sociedades europeas Michel Pastoreau, autor de El oso, historia de un rey destronado (Paidós, 2008), explica cómo la presión de la Iglesia por acabar con el paganismo arrinconó y vilipendió al oso —animal venerado en muchos lugares del continente— cargándolo de significados negativos, vicios como la pereza, la gula, la ira o la lujuria (ursus est diabolus).
Los planes para conjurar la amenaza a la biodiversidad osuna que supone Pyros pasan por introducir otro oso “lo más grande posible”   
En realidad, la idea de que el oso es un animal de fuerte sexualidad viene de antiguo y puede atribuirse a la semejanza entre el plantígrado capaz de erguirse y el hombre. La zoología moderna tardó en desmentir que los osos copularan more hominum, cara a cara, y dedicaran a ello más tiempo que cualquier otra especie —en realidad lo hacen como los demás cuadrúpedos—, algo que ya mencionaba Plinio. En el siglo III, Opiano, en su tratado de caza dedicado al emperador Caracalla, escribía: “Los osos están obsesionados por la pasión amorosa y se entregan a ella sin moderación”. Y en un bestiario medieval se sostenía: “Los osos son de complexión caliente”.
De esa fama procede la creencia, que ha llegado hasta época moderna, de que el oso macho es un gran aficionado a las mujeres jóvenes, capaz de raptarlas, llevarlas a su cueva y mantener repetidas veces con ellas comercio carnal del que a veces nacerían criaturas mixtas (se conocen testimonios de mujeres que decían haber sido forzadas por un oso). Según ciertas fuentes, les volvería locos a los osos el odor di femina. Significativamente, en el siglo XIII, Guillermo de Auvergne, obispo de París, sostuvo —con sorprendente seriedad— que en el caso de una mujer violada por un oso no podía hablarse de acto contra natura, ya que, argumentaba, el oso es sexualmente parecido al hombre, mientras que si es un hombre el que copula con una osa se trata de un claro acto de bestialismo.
“Los osos no tienen un comportamiento sexual vistoso, ni cópulas largas, ni violentas y ruidosas como los felinos”, explica Toni. Los técnicos no observan que la actividad de Pyros, que le está granjeando fama creciente, haya resucitado en la zona viejas creencias sobre los apetitos del oso.
Al final de la jornada no habremos visto al oso —ni a ninguno de sus congéneres—, pero no será por no haberlo intentado. Hemos pateado media montaña y ¡hasta hemos encontrado pelos suyos! Los ha dejado en rascaderos dispuestos al efecto, árboles en los que se ha clavado alambre y han sido rociados de esencia de abedul y de trementina que encanta a los osos. El bicho abraza el tronco —se puede ver la huella de sus uñas— y se frota la cabeza o se gira y se rasca la espalda. Evito mancharme de las sustancias que renueva Xavi con un viejo pote de mayonesa, imaginando con horror a Pyros tratando de rascarse conmigo.
Los pelos, muy suaves, los recoge Xavi en unos plásticos; su análisis ofrecerá, además de la identidad del animal, datos sobre su estado. En una de las cámaras aparece algo que hace dar saltos de entusiasmo a los dos técnicos: las imágenes de una osa con dos cachorros, los primeros de la temporada. Y seguramente de Pyros.