lunes, 15 de septiembre de 2014

EL RINCÓN DE LA CIENCIA

Japón realiza el primer trasplante en humanos de células iPS

Una mujer con degeneración macular recibe una retina cultivada en laboratorio


Manipulación de células madre en laboratorio. / ULY MARTÍN
Japón dio este viernes un salto cualitativo en la investigación con células madre. Un equipo médico del Instituto Riken, uno de los más prestigiosos del país, implantó por primera vez en el mundo células iPS humanas, convertidas en retinas, en una intervención que se prolongó dos horas. La paciente es una mujer de 70 años que sufre una grave degeneración macular asociada a la edad, la principal causa de ceguera en el mundo.
Las células iPS, o de pluripotencia inducida, se obtienen de simples células de la piel del paciente y se transforman en cualquiera de los tejidos y tipos celulares del cuerpo, de tal forma que se evita toda posibilidad de rechazo inmunológico. Son además, por lo que sabe hasta hoy la comunidad científica, tan versátiles como las células madre embrionarias, pero a diferencia de ellas no despiertan recelos éticos porque no exigen destruir un embrión. Los reparos son sobre su seguridad.
El objetivo de este ensayo clínico, dirigido por la oftalmóloga Masayo Takahashi en el Instituto de Investigación Biomédica de Kobe (sur de Japón), es precisamente evaluar la seguridad de la técnica y su valor clínico. No se trata de curar a los seis pacientes que participan en el estudio y, de hecho, los investigadores no esperan que experimenten una mejoría reseñable en su capacidad de ver. De lo que se trata es de comprobar si la implantación de las células iPS genera o no problemas en la estabilidad de su genoma y puede o no derivar en cáncer o causar otros efectos indeseados que hagan aconsejable abandonar esta vía de investigación para curar enfermedades.
El ensayo clínico resolverá si la técnica produce o no tumores
“Pese a la intensa investigación preclínica desarrollada en animales”, dicen los científicos japoneses, “no puede descartarse el riesgo de formación de tumores provocados por las células trasplantadas” porque tienen memoria de su origen. Para controlarlo, los seis pacientes estarán monitorizados durante cuatro años. “Si es aceptablemente segura, futuros estudios evaluarán su eficacia”, continúan en un documento colgado en la página web del Instituto Riken.
El laboratorio de Takahashi recibió en 2013 la autorización necesaria para avanzar en esta investigación. Su equipo ha empleado este tiempo en seleccionar a los pacientes aptos para el ensayo y en desarrollar un concienzudo trabajo de laboratorio para generar el tejido de retina. Los investigadores cogieron células de la piel de personas con degeneración macular y las convirtieron en células iPS. Después cultivaron esas células en laboratorio para convertirlas en células epiteliales pigmentarias de la retina, y hacer luego de ellas unas finas hojas para trasplantarlas en el órgano enfermo.
El resultado del ensayo tardará en conocerse, pero los expertos dan por hecho que habrá un informe preliminar sobre la evolución de los enfermos dentro de un año. Salvo en caso de un fracaso evidente antes de ese tiempo. “Ese primer informe es lo que estamos todos esperando para que se dé luz verde a otro tipo de ensayos”, afirma el director del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona, Ángel Raya.
En estos momentos, hay varios equipos científicos en el mundo muy bien posicionados en esta carrera de la medicina regenerativa. “En Japón, por ejemplo, se ha solicitado permiso para tratar la insuficiencia cardiaca. Y hay también ensayos pendientes en Japón, Inglaterra y España para la lesión medular”. En este último caso, los investigadores han solicitado ya permiso a la Agencia Española del Medicamento.
La investigación sobre las células iPS es una prioridad del Gobierno de Japón, que apostó decididamente por esta línea de investigación tras la concesión en 2012 del Premio Nobel de Medicina a Shinya Yamanaka, el referente de la ciencia japonesa, por haber desarrollado el método para reprogramar células adultas y dar así un impulso a la medicina regenerativa. Yamanaka compartió el premio con el pionero de la clonación John Gurdon.
El escándalo de las células Stap ha empañado este año el trabajo de los investigadores japoneses. La revista Nature tuvo que retirar sendos artículos publicados en enero en los que la científica del Instituto Riken Haruko Obokata presentaba un revolucionario sistema para lograr células madre adultas que resultó ser un fraude (sometía a otras adultas a estrés con ácido o presión). Nadie lograba reproducir sus resultados y el artículo adolecía de fallos en cifras y también en imágenes. La historia tuvo un final trágico. Yoshiki Sasai, una eminencia en la materia que supervisó su trabajo, se suicidó en agosto tras el escándalo.


domingo, 14 de septiembre de 2014

El primer dinosaurio nadador

La reconstrucción del esqueleto del gigantesco espinosaurio desvela sus adaptaciones

Esta especie, de hace 97 millones de años, podía vivir en lagos y ríos

     
Ilustración del enorme espinosaurio, nadando y capturando grandes peces. / SCIENCE
Carnívoro, predador, más grande que un Tiranosaurio Rex, y con características peculiares que desconcertaron a los científicos durante mucho tiempo, el Spinosaurus aegyptiacus era un formidable nadador, toda una novedad entre los dinosaurios que, tradicionalmente, se habían considerado animales terrestres. Es el primer dinosaurio capaz de nadar que se conoce, afirman los científicos. Medía más de 15 metros desde la cabeza a la punta de la cola (más largo que un autobús urbano), superaba las 20 toneladas y pasaba la mayor parte del tiempo en el agua, alimentándose de grandes peces en ríos y lagos. En tierra firme tendría que caminar inevitablemente a cuatro patas dada la morfología de sus extremidades. El espinosaurio, con su hocico como el de un cocodrilo, su largo cuello y su cuerpo... “parecería un pato con la cola de un aligátor pegada”, dice el paleontólogo Paul Sereno, de la Universidad de Chicago. Él es uno de los líderes de la más reciente y ambiciosa investigación sobre este animal, de hace 97 millones de años.
El S. aegyptiacus, como especie, se conocía desde hace más de un siglo, cuando el alemán Ernst Freiherr Stromer von Reichenbach describió (en 1915) unos fósiles que había encontrado en el Sáhara egipcio. Pero aquellos restos resultaron destruidos en el bombardeo aliado de Múnich de 1944. Ahora un equipo internacional de paleontólogos ha dado con un nuevo esqueleto parcial de este dinosaurio gigante en el Sáhara marroquí (en la zona de Kem Kem); ha rastreado fósiles dispersos depositados en museos de todo el mundo; ha revisado las notas, esquemas y fotos de Von Reichenbach conservadas en el castillo de la familia (en Baviera) y ha aplicado escáneres y tecnologías avanzadas de imagen por ordenador para reconstruir el animal. El resultado da un giro radical no solo al conocimiento que se tenía del espinosaurio, sino de los dinosaurios en general.
Los primeros fósiles descubiertos fueron destruidos en un bombardeo en 1944
El espinosaurio estaba claramente adaptado a la vida acuática. “Trabajar sobre este animal ha sido como estudiar un alienígena venido del espacio: es diferente de cualquier otro dinosaurio que haya visto jamás”, dice Nizar Ibrahim, líder del equipo, que presenta a bombo y platillo su remoto gigante nadador en la revista Science.
“Cabe decir que la criatura que describimos es el dinosaurio más enigmático que hay, es el único que muestra esas adaptaciones”, sostiene Ibrahim. Y “es el primer dinosaurio reconstruido digitalmente en detalle a partir de múltiples individuos”, apunta Simone Maganuco. En la aventura científica y detectivesca de este equipo de paleontólogos de Marruecos, Italia, Reino Unido y Estados Unidos no faltan la tenacidad y la suerte. El nuevo esqueleto parcial del espinosaurio originario de Kem Kem fue descubierto por un aficionado marroquí a los fósiles, que lo vendió a un geólogo italiano y, finalmente, acabó en las manos de Cristiano Dal Sasso y Maganuco (ambos del Museo de Historia Natural de Milán). Pero, ¿de dónde habían salido exactamente esos huesos? Ibrahim, siguiendo todas las pistas y rastreando el territorio, logró localizar al hombre que los halló y verificar su ubicación original. “Fue como encontrar una aguja en el desierto”, dice este investigador germano-marroquí que trabaja en la Universidad de Chicago.
Reconstrucción digital del esqueleto del Spinosaurus aegyptiacus. / SCIENCE (AAAS)
“El espinosaurio pasaría la mayor parte del día en el agua, capturando peces y otras presas acuáticas, con las largas mandíbulas equipadas con dientes gigantescos que se encajaban en el morro”, explica Maganuco. “Lo que más nos ha sorprendido, más aún que la dimensión de ese dinosaurio, son las proporciones inusuales de las extremidades, que son similares a las de los antepasados de las ballenas, pero no a las de los dinosaurios predadores”, añade Sereno.
Aunque no es el dinosaurio más grande que se conoce (son mayores los herbívoros descubiertos, por ejemplo, en Argentina), el espinosaurio es el de mayor tamaño entre los predadores. Pero lo que resulta de él deslumbrante para los científicos son sus adaptaciones para la vida acuática. Tenía pequeños orificios nasales retrasados en el cráneo, lo que le permitiría respirar aunque tuviera buena parte del hocico sumergido. Las perforaciones neurovasculares en el extremo del hocico recuerdan a las de los aligátores y cocodrilos, que tienen receptores de presión para percibir el movimiento en el agua, lo que facilita la detección de las presas incluso en aguas oscuras o fangosas. Los enormes dientes cónicos encajan de manera que las presas quedarían atrapadas sin remedio en su boca. El centro de gravedad desplazado hacia delante (por el cuello y el tronco alargados) facilitaría sus movimientos en el agua, aunque no en tierra, donde sería cuadrúpedo. La alta densidad de los huesos facilita la inmersión y es una adaptación conocida en otros animales acuáticos. Las garras grandes y planas le ayudarían a nadar, y la cola articulada, a propulsarse.
Es como estudiar a un alienígena venido del espacio
Y una característica muy peculiar del espinosaurio: tiene unas grandes espinas en las vértebras dorsales que estarían cubiertas de piel, formando una gigantesca vela en la espalda. Los científicos se inclinan a pensar que era un rasgo de exhibición sexual, una gran cresta visible fuera del agua cuando el animal estuviera sumergido.
“En las últimas dos décadas, numerosos descubrimientos han demostrado que algunos dinosaurios habían aprendido a volar, dando origen a las aves”, explica Dal Sasso. “El espinosaurio representa un proceso evolutivo igualmente extraño: revela que los dinosaurios predadores habían aprendido a vivir también en los ambientes acuáticos, colonizando los sistemas fluviales del norte de África en el Cretácico”.

Escamas de peces entre los huesos

De la posible vida acuática de los dinosaurios había ya algunos indicios. “En los años ochenta, se encontró un animal fósil emparentado con es espinosaurio, con el hocico como de cocodrilo, y aparecieron escamas de peces entre los restos de la cavidad torácica, escamas corroídas tal vez por los jugos gástricos”, explica José Luis Sanz, catedrático de paleontología de la Universidad Autónoma de Madrid y experto mundial en dinosaurios. “Además”, continúa, “junto a ese animal había restos de un pequeño iguanodón, indicando que se alimentaría tanto de carne de dinosaurios terrestres como de peces”.
Había más pistas: unas marcas (en rocas que habrían sido fondos fluviales en el pasado) tal vez del roce de la panza de un dinosaurio nadando, recuerda Michael Balter en Science. Pero nada tan concluyente como el último trabajo de Nizar Ibrahim y sus colegas.
“La mayoría de los dinosaurios eran terrestres y el caso del espinosauro es único, una auténtica rareza”, apunta Sanz. “Los únicos grupos que se le pueden comparar serían las aves nadadoras, como los pingüinos, aunque la comparación ecológica más certera del espirosaurio sería, naturalmente, con un cocodrilo. De hecho, una de las hipótesis más interesantes del trabajo de Ibrahim y sus colaboradores es la propuesta de que el enorme espinosaurio sería cuadrúpedo”.


viernes, 12 de septiembre de 2014

1º BACHILLERATO. UNIDAD 1. NUESTRO LUGAR EN EL UNIVERSO

Stephen Hawking dice que no hay agujeros negros

La información sobre la materia y energía estaría solo temporalmente prisionera y podría emerger luego, aunque de forma caótica

El físico Stephen Hawking da una rueda de prensa ante los medios gallegos en el Hotel Porta do Camiño en su visita a Santiago de Compostela (A Coruña). / ANDRES FRAGA
Stephen Hawking y los agujeros negros están indisolublemente ligados. No es que los descubriera él, ni mucho menos, pero sus investigaciones e importantes aportaciones sobre estos exóticos objetos predichos teóricamente y detectados (por sus efectos) en el universo se remontan a trabajos clave de hace más de cuatro décadas. Ahora afirma que no existen los agujeros negros, al menos como se entienden habitualmente. Esta semana ha presentado un artículo, una prepublicación que aún no ha pasado el proceso normal de revisión científica, pero que inmediatamente ha ganado notoriedad. Lo firma él solo, tiene cuatro páginas (una de presentación, dos de argumento y la última de referencias) y lleva un título extraño:Conservación de la información y predicción meteorológica para los agujeros negros. Los físicos presentan habitualmente sus artículos en la web arXiv, donde son públicos, antes de someterlos al proceso de evaluación de expertos obligado para su la publicación oficial.
Un agujero negro, en principio, es algo tan simple como un lugar de tan inmensa densidad de materia y energía que su gravedad curva el espacio-tiempo hasta tal punto que nada, ni siquiera la luz, puede escapar. Pero además, dadas sus condiciones extremas, es un banco de pruebas predilecto de los físicos teóricos para explorar sus conjeturas.
El punto crítico de los agujeros negros que Hawking ataca ahora es el denominado horizonte de sucesos, esa frontera a partir de la cual nada puede escapar de la atracción gravitatoria, ni la luz. “No hay salida de un agujero negro en la teoría clásica, pero la teoría cuántica permite que la energía y la información escapen de él”, ha explicado el propio Hawking a la revista Nature, que informa en su sección de noticias en Internet sobre este último artículo del célebre físico británico. Para explicar todo el proceso, sería necesario lograr por fin la plena integración en una única teoría de la gravedad con las otras tres fuerzas fundamentales de la naturaleza (es decir, la relatividad general que rige el universo macroscópico y la mecánica cuántica que rige el mundo subatómico), reconoce el científico, pero esa fusión se resiste a los físicos desde hace tiempo y, de momento, “el tratamiento correcto sigue siendo un misterio”, añade Hawking.
En su nuevo artículo propone que no hay un horizonte de sucesos en torno al agujero negro, sino un horizonte aparente, que “aprisiona la materia y energía solo temporalmente, antes de emitirla de nuevo, aunque en una forma caótica”, señala Zeeya Merali en Nature. La idea de Hawking es que los efectos cuánticos alrededor del agujero negro provocan fluctuaciones demasiado violentas para que pueda existir esa frontera definida.
El horizonte de sucesos, consecuencia directa de la teoría de la relatividad de Einstein, es la superficie alrededor del agujero negro que no puede superar nada que esté atrapado dentro del mismo, ni siquiera la luz, por lo que no puede salir información alguna del mismo. Según la teoría clásica, un famoso experimento teórico un astronauta que cayese en un agujero negro pasaría el horizonte de sucesos sin notar nada especial y, a partir de ahí, se estiraría primero como un espagueti (la enorme atracción gravitatoria es mayor en sus pies que en la cabeza) para acabar completamente aplastado en el infinitamente denso núcleo del agujero.
Pero hace un par de años, el físico Joseph Polchinski cambió este escenario proponiendo en su lugar un muro de fuego: según la teoría cuántica, el horizonte de sucesos es en realidad una región de altísima energía en que el astronauta resultaría achicharrado. Esto supone un desafío para la relatividad, recuerda Merali en Nature, ya que según la teoría de Einstein el horizonte de sucesos del agujero negro “debería pasar desapercibido” para el astronauta en caída. La alternativa que propone Hawking, que respeta tanto la relatividad como la teoría cuántica, es que los efectos cuánticos alrededor del agujero negro provocan la violenta fluctuación del espacio tiempo que impide la existencia de una frontera bien definida, descartando así el muro de fuego.
El horizonte aparente, que la luz no puede superar para emerger del agujero negro, continúa Merali, y el horizonte de sucesos serían idénticos en un agujero negro que no variase. Pero si el agujero negro va tragándose más material, el horizonte de sucesos crece y se hace más grande que el aparente. Además, con la famosa radiación Hawking propuesta hace cuatro décadas, el agujero negro puede encogerse y el horizonte de sucesos sería más pequeño que el aparente. Esta variación permitiría, en teoría, que la luz escape del agujero.
El físico británico sugiere que la frontera real es el horizonte aparente y “la ausencia de un horizonte de sucesos significa que no hay agujeros negros… en el sentido de regímenes en los que la luz no puede jamás escapar”, aunque no especifica cómo puede desaparecer ese horizonte de sucesos.
“La idea de un horizonte aparente no es completamente nueva”, señala Jacom Aron enNewscientist. Él y Roger Penrose, recuerda, ya utilizaron la relatividad general para demostrar que los dos horizontes eran idénticos. Ahora, “En este último artículo suyo [Hawking] está proponiendo que la mecánica cuántica puede revelar que son diferentes”. Pero esto no es lo más novedoso de su último trabajo, considera Aron, sino “el intento de utilizar estas ideas para resolver la paradoja del muro de fuego: al eliminar el horizonte de sucesos mata también ese muro de fuego”. Y esto significa que desaparece también la consecuencia obvia del mismo, es decir, que la información no puede emerger de ninguna manera del agüero negro porque el muro de fuego la destruye.
Así Hawking da una oportunidad de emerger a la información de la materia aprisionada en el agujero negro. Eso sí, con limitaciones: “la estructura de un agujero negro inmediatamente por debajo del horizonte es caótica, lo que dificulta la comprensión de la información que pudiera salir de él, en otras palabras, la información se pierde en el sentido de que sería casi imposible interpretarla, pero no está destruida”, señala Aron. Es como la predicción meteorológica –de ahí el título del artículo del físico británico- porque “no se puede predecir el tiempo más que con unos pocos días de anticipación”.
Don Page (experto en agujeros negros de la Universidad de Alberta,Canadá) apunta en Nature, que el caos de la información en el agujero negro es tal que intentar interpretarla tras emerger de él sería peor que intentar reconstruir un libro quemado a partir de sus cenizas.
El breve artículo de Hawking no incluye cálculos, recalca Aron “lo que hace difícil sacar conclusiones sólidas”. Se estudiará y se discutirá la nueva idea, incluso puede que el físico británico se enganche en alguna nueva apuesta con sus colegas, como ha hecho –y a veces, perdido- en el pasado acerca de cuestiones profundas de física teórica. Lo que está claro es que ni la gravísima incapacidad que padece ni sus 72 años recién cumplidos restan potencia a la mente de este gran científico.

‘Breve historia de mi vida´

Con una clara alusión a su archifamoso libro de física Breve historia del tiempo, del Big Bang a los agujeros negros (1988), Stephen Hawking ha escrito ahora su autobiografía y la titula Breve historia de mi vida. El libro, que sale a la venta en España el 4 de febrero (editorial Crítica), recoge sus recuerdos de la infancia en el Londres de la posguerra, sus estudios, su trabajo científico, su evolución intelectual… todo ello salpicado de fotografías inéditas o poco conocidas de este hombre que no se rinde nunca.
Acaba de cumplir 72 años y sigue trabajando en su adorada física teórica. Ocupó, hasta 2009, la cátedra Lucasiana de Matemáticas en la Universidad de Cambridge (Reino Unido), y ha escrito a lo largo de su vida numerosos libros de divulgación, además de importantes trabajos científicos.
Con 21 años, Hawking fue diagnosticado con una tremenda enfermedad degenerativa, esclerosis lateral amiotrófica (ELA), que le provocó la parálisis muscular progresiva. Pese a que la esperanza de vida de estos enfermos suele ser de pocos años, el científico británico ha sobrevivido desde entonces sufriendo, además, percances de salud devastadores, como la traqueotomía que salvó su vida en 1985 pero le dejó sin habla. La perspectiva de una muerte temprana, recuerda ahora en su libro, lo empujó hacia el desafío intelectual.
“Hawking escribe de una manera conmovedora…. En esta obra podemos oír cómo su voz irradia directamente desde el agujero negro de su enfermedad, sin la amplificación y elaboración que aportaban los coautores con los que escribió sus últimos libros”, ha escrito el Financial Times, respecto a esta autobiografía, salpicada de anécdotas y curiosidades de su vida.

viernes, 29 de agosto de 2014



El virus del Ébola y las otras grandes amenazas sanitarias a las que se enfrenta África cada día


La secuenciación profunda consiste en realizar la secuenciación las veces suficientes para generar la máxima confianza en los resultados.
EUROPA PRESS 29.08.2014 - 04:09h
En respuesta al brote en curso sin precedentes de la enfermedad del virus del ébola (EVD, por sus siglas en inglés) en Africa occidental, un equipo de científicos ha secuenciado y analizado más de 99 genomas del virus del ébola, detectando más de 300 cambios genéticos que hacen que sus genomas sean distintos de brotes previos. Sus hallazgos, que se publican en la revista 'Science', podrían tener implicaciones importantes para rápidas pruebas de diagnóstico de campo.
Los investigadores del Instituto Broad y la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, en colaboración con el Ministerio de Salud y Saneamiento de Sierra Leona e investigadores a través de distintas instituciones y continentes, secuenciaron 99 genomas de virus de ébola recogidos de 78 pacientes con diagnóstico de ébola en Sierra Leona durante los primeros 24 días del brote (una parte de los pacientes proporcionó muestras más de una vez, lo que permite a los investigadores tener una visión más clara de cómo el virus puede cambiar en un solo individuo en el curso de la infección).
 El equipo encontró más de 300 cambios genéticos que hacen que los genomas del virus de ébola del brote de 2014 sean distintos de los genomas virales vinculados con brotes previos de ébola y encontraron variaciones de secuencia que indican, a raíz de las muestras secuenciadas, que el brote de EVD comenzó a partir de una única introducción en los seres humanos y se propagó posteriormente de persona a persona durante muchos meses. 
 Las variaciones que identificaron eran con frecuencia en regiones de las proteínas de codificación del genoma. Parte de la variación genética detectada en estos estudios puede afectar los cebadores o iniciadores, los puntos de partida de la síntesis de ADN, que se utilizan en las pruebas de diagnóstico basadas en la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), haciendo hincapié en la importancia del control genómico y la necesidad de vigilancia. 

Un paso adelante

 Para acelerar los esfuerzos de respuesta, el equipo de investigación publicó las secuencias en la base de datos de secuencias de ADN del Centro Nacional para la Información Biotecnológica (NCBI), en Estados Unidos, por lo que estos datos están disponibles para la comunidad científica mundial. "Al hacer que los datos estén inmediatamente a disposición de la comunidad, esperamos acelerar los esfuerzos de respuesta", afirma el coautor principal Pardis Sabeti, miembro asociado senior en el Instituto Broad y profesor asociado en la Universidad de Harvard. 
Esperamos acelerar los esfuerzos de respuesta al virus
"Aunque no sabemos si estas diferencias se relacionan con la severidad del brote actual, al compartir estos datos con la comunidad de investigación, esperamos acelerar nuestra comprensión de esta epidemia y apoyar los esfuerzos mundiales por contenerla", adelanta Stephen Gire, científico de investigación en el laboratorio Sabeti en el Instituto Broad y Harvard.
El brote del ebolavirus Zaire (EBOV) de 2014 no tiene precedentes tanto por su tamaño como por su aparición en múltiples áreas pobladas, en contra de brotes anteriores que en su mayoría se localizaron en regiones escasamente pobladas del oriente de Africa, con el brote más grande en 1976, con 318 casos. El brote de 2014 se ha manifestado en el Africa occidental más densamente poblado y desde que se detectó por primera vez en Guinea el pasado marzo, se han registrado 2.240 casos con 1.229 muertes (hasta el 19 de agosto).
Agustín Goba, director del Laboratorio de Lassa en el Hospital Gubernamental de Kenema, en Sierra Leona, y coautor primero del artículo, identificó el primer caso de la enfermedad del virus del Ebola en Sierra Leona mediante diagnóstico basados en PCR. 
"Hemos establecido una vigilancia de Ebola muy por delante de la propagación de la enfermedad en Sierra Leona y comenzamos la detección retrospectiva de la enfermedad en muestras en enero de este año", explica Goba. "Fue posible gracias a nuestra dilatada labor de diagnosticar y estudiar otra enfermedad mortal, la fiebre de Lassa. Por lo tanto, podemos identificar casos y rastrear la expansión del virus del ébola desde que entró en nuestro país", añade. 

Un posible ancestro de 1876 

El equipo de investigación multiplicó por cuatro veces la cantidad de datos genómicos disponibles sobre el virus del ébola y empleó la técnica de "secuenciación profunda" en todas las muestras disponibles. La secuenciación profunda consiste en realizar la secuenciación las veces suficientes para generar la máxima confianza en los resultados.
En este estudio, los investigadores secuenciaron un promedio de 2.000 veces cada genoma del ébola para tener una visión muy cercana de los genomas del virus en 78 pacientes. Este punto de vista de alta resolución permitió al equipo detectar múltiples mutaciones que alteran las secuencias de proteínas, potenciales blancos para el diagnóstico futuro, vacunas y terapias.
 Las cepas de ébola responsables del actual brote probablemente tienen un ancestro común, que se remonta al primer estallido registrado en 1976. Los investigadores también rastrearon la ruta de transmisión y las relaciones evolutivas de las muestras, descubriendo que el linaje responsable del brote actual se separó de la versión del virus del Oriente de Africa durante los últimos diez años y se extendió desde Guinea a Sierra Leona por 12 personas que habían asistido al mismo funeral. 
 El equipo catalogó 395 mutaciones, más de 340 de ellas que distinguen el brote actual de los anteriores y más de 50 diferentes del brote de Africa Occidental. "Hemos descubierto más de 300 pistas genéticas sobre lo que diferencia a este brote de otros anteriores", resume Stephen Gire, científico de investigación en el laboratorio Sabeti en el Instituto Broad y Harvard.

EL RINCÓN DE LA CIENCIA: ÉBOLA





El brote de ébola lo causó un solo salto del virus a personas

El estudio genético de la epidemia permite trazar su trayectoria. Los casos se duplican cada mes


El análisis genético de 99 muestras de virus del ébola obtenidos en Sierra Leona y Guinea ha permitido a un equipo internacional de investigadores (hay participantes de Harvard, otros centros de EE UU, Sierra Leona y Nigeria) trazar una trayectoria de la epidemia. La principal conclusión que ha publicado la revista Science,es que “en contra de lo que ha sucedido en otros brotes”, el actual se debe a un solo contacto entre el reservorio (un animal, probablemente un murciélago) y una persona.

Este tipo de trabajos compara zonas concretas del genoma de los virus en busca de variaciones. El hecho de que estas muestras fueran muy uniformes señala que tienen un origen común. Además, la genética sirve también de reloj biológico. Una vez que se establece cada cuánto tiempo de media se produce una mutación, contando el número de cambios se puede determinar el tiempo que hace que el virus se separó de un tronco común. Comparándolo con muestras de otros brotes, se ha calculado que este último y los dos anteriores de la variante Zaire (en República Democrática del Congo en 2007 y 2008) se separaron alrededor de 2004.


EL CICLO DEL ÉBOLA. 

El estudio no permite todavía explicar por qué la mortalidad de este brote está en el 50,5%, el de 2008 del 44% y el de 2007 del 71%, dicen los autores. La media está alrededor del 78%, añaden, aunque ha llegado al 90% (Congo, 2003). Pero la secuenciación genética es el primer paso para buscar esas explicaciones.

Los investigadores también destacan que al actual brote progresa de manera geométrica, con el número de casos duplicándose cada 34 días. Esta cifra se mantiene constante (con las variaciones estadísticas: va de 24 a 36 días, según cálculos de EL PAÍS). Los últimos datos de la OMS, referidos al 26 de agosto, lo confirman: en esa fecha había 3.069 casos registrados de los que han fallecido 1.552. De ellos, cinco eran coautores del artículo, y no lo han visto publicado. El recuento no incluye el último caso de Nigeria: un médico que se infectó por contacto con el caso índice (el hombre que llevó el virus al país), pero que ha muerto en Port Harcourt, con lo que es la primera víctima en Nigeria fuera de Lagos.

En España, la buena noticia fue que Juliana Bonoha, la religiosa que fue repatriada de Liberia junto con Miguel Pajares y que no estaba infectada por ébola, fue dada de alta ayer tras pasar 21 días —el tiempo de incubación del virus— en observación.